Este año, la Iglesia nos invita a todos a vivir, el itinerario de la conversión diaria, para presentarnos ante el Señor como él quiere que lo hagamos.
Este proceso podemos verlo en 5 temas que serán trabajados en estos 5 domingos de la cuaresma, los puntos a vivir serán los siguientes:
1er Domingo de Cuaresma
Reflexionamos sobre el Credo de lo Judíos, Deuteronomio 26,4-10. De cómo el Señor, los llamó desde Egipto y les llevó a una tierra nueva, tierra que mana leche y miel, viviendo la acción de Dios para con su pueblo, así como, su vivencia en ése desierto. El corolario para éste primer domingo de cuaresma lo contemplaremos en el pasaje del Evangelio, de Jesús en el desierto, donde experimenta las tentaciones del demonio, de San Lucas 4, 1-13; pudo experimentar las famosas tentaciones del Prestigio, del Placer y del Poder. Jesús nos muestra como en las Sagradas Escrituras, y con el ejemplo, podemos salir vencedores antes los artilugios del maligno.
2do Domingo de Cuaresma
Meditaremos, la alianza que Dios hace con Abram, del Libro del Génesis 15, 5-12.17-18, el Padre en la Fe, Dios anuncia que su descendencia será infinita como las estrellas del cielo, Dios se le manifiesta y se compromete con Abram y su prole. les anuncia la deportación de 400 años y su retorno triunfante a la tierra que mana leche y miel.
Reflexionaremos igualmente, la Transfiguración de Señor, de San Lucas 9, 28b-36; Dios se revela en Jesús tal cual es, y nos pide que escuchemos a su Hijo Amado, predilecto. Por tanto, la voluntad de Dios, consistirá en que escuchemos y hagamos todo lo que Jesús nos dice.
3er Domingo de Cuaresma
Dios continua con sus epifanía, en ésta oportunidad, revela su nombre a Moisés, del Libro del Éxodo 3, 1-8a.13-15; y nos pide anunciarlo así a todas las naciones, a los emperadores del mundo. Yo soy el que Soy, Yavé es mi nombre. Proclamando ante los poderosos que Dios quiere nuestra liberación de toda esclavitud, la esclavitud del poder humano y la esclavitud del pecado.
Contemplaremos así mismo, los cambios que Dios espera de nosotros producto de ésta liberación, frutos de justicia y santidad, y Dios nos da siempre un tiempo para lograr estos cambios. lo reflexionaremos a la luz del Evangelio sobre el llamado a la conversión de San Lucas 13, 1-9.
4to Domingo de Cuaresma
Descubriremos la bondad de Dios, para con el pueblo de Israel, en Josué 5, 9a.10-12; Dios los sostiene durante su peregrinación en el desierto con el maná del cielo, y luego de haber celebrado su primera pascua en la tierra prometida que mana leche y miel, Dios les otorga los frutos y bienes de ésas tierras para el sustento del pueblo. Contemplamos las maravillas de Dios.
Así mismo, comprenderemos, la alegría de Dios por el retorno glorioso de ése su pueblo, a la tierra prometida por Dios, que ya no se haya en éste mundo, sino junto a Dios, debemos dejar de ser pueblo rebelde y caprichoso, para convertirnos en un pueblo fiel a Dios. Lo reflexionaremos con la Lectura del Hijo Pródigo y el Padre Misericordioso de San Lucas 15, 1-3.11-32.
5to Domingo de Cuaresma
Dios mismo, prepara el mundo y el cielo, para recibir a ése pueblo santo que se va preparando a lo largo de los siglos como lo expresa Isaías 43, 16-21. Dios dispone todos los seres creados, sol, tierra, viento, nubes, aguas, arbustos, para alimentar y sostener a ése pueblo que avanza en medio del desierto.
Observaremos como Jesús, toca la tierra, como el Padre Dios, en la creación, lo que era nada, lo que era desorden y caos, al toque de Dios, cambia y produce vida. En la escena de la Mujer Adultera, de San Juan 8,1-11, ante la maldad de ése pueblo que dice servirle, Jesús les muestra su propia inmundicia y de lo que deben convertirse para disfrutar de la tierra nueva y del cielo nuevo, al final los de corazones contritos, convertidos, dispuestos a dejar su vida anterior, son los que heredarán la tierra prometida por Jesús.
Este itinerario catequético del Tiempo Cuaresmal en el Ciclo C, nos sitúa en la perspectiva de nuestra vida actual y el cielo y tierra nueva que nos promete Jesús. En la necesidad de cambiar nuestros pecados y vicios actuales, por frutos buenos, que broten en esta tierra y que serán hermosos en la tierra prometida.
Nuestra vida debe renovarse, arrancar los vicios y pecados, sembrar virtudes y producir frutos del espíritu para la vida del mundo actual con sentido de eternidad. Nos preparamos por tanto en éste tiempo para la vida eterna, cambiando y dejando nuestro pasado.
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