R27062018


Miércoles, 27 de junio de 2018


En éste día podemos apreciar cómo el Rey Josías, se turba ante las palabras del Libro de la Ley, sobre el pacto de Dios con los patriarcas y que el pueblo encabezados por su Rey han incumplido.
Los reyes y líderes de los pueblos, son los primeros en vivir y dar testimonio de su compromiso con Dios, ejercitándose en el cumplimiento de sus mandatos, ordenanzas y leyes.  Ya que por su conducta atrae tanto las bendiciones como las maldiciones sobre el pueblo que le corresponde dirigir en la caridad y en la justicia.
Josías evalúa la conducta de los líderes del pasado y la actuación del pueblo, y cómo éste mal proceder acarrea desgracias para el pueblo.  Por éste mismo motivo, se mueve a conversión, y mueve a conversión a todo el pueblo, para la renovación de sus promesas de fidelidad y de amor a Dios.
Hoy, contemplamos la realidad de nuestros pueblos tantas veces azotados por la peste de la violencia, del hambre, de la desesperanza, de la división, del desempleo, de la miseria.  Para que revisando nuestras actuaciones, cambiemos esas actitudes y conductas que no reflejan lo bueno de Dios que hay en nosotros, la buena semilla.
Por sus frutos los reconocerán, nos dice Jesús: todo árbol bueno da buenos frutos y por el contrario todo árbol malo produce frutos malos. 
Se nos invita a producir los frutos buenos en atención a la buena semilla que fue sembrada en nosotros.  Ése es el testimonio de vida cristiana que hoy, el Señor, nos pide producir y mostrar para la alabanza a Dios Padre.
Renovemos por tanto, las promesas de fidelidad a la voluntad de Dios, que asumimos el día de nuestros bautismos y particularmente el día de nuestra confirmación, cuando decidimos ser testigos de su amor.  Pidamos finalmente a Dios que nos permita gobernar nuestros templos corporales, dominar nuestras pasiones, para que como buenos reyes según el bautismo, cambiemos la vida propia y todas las realidades temporales.

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