VIERNES, 6 DE JULIO DE 2018
Lecturas del Día: Am 8, 4-6. 9-12; Sal 119(118); Mt 9, 9-13
Impresionantemente
revelador son los textos que nos presenta hoy nuestra Madre la Iglesia, para la
meditación de todo el pueblo santo de Dios.
Amós,
cuestiona a todos los que extorsionan y abusan del pueblo, de los pobres. Cuestiona los abusos, la falta de caridad,
los atropellos, las usuras y el robo a los demás, particularmente a los
necesitados. En una palabra cuestiona a
los privilegiados de la sociedad que oprimen a los demás. En cierta medida, su crítica iba dirigida a
los Mateos del tiempo de Jesús, y del tiempo de nosotros hoy, como nos los
indica el Evangelio anunciado.
Revela
así mismo, esa condena de parte de Dios sobre tales personas, a quienes les
promete tinieblas y tal oscuridad que los moverá a la penitencia y a la
conversión. Dios, permitirá todo esto, hasta que esos extorsionadores cambien
sus vidas, tendrán hambre de “de oír
la palabra del Señor” y andarán “buscando la palabra del Señor, pero no la
encontrarán”. Debido a su incapacidad de
reconocer a Dios en los demás, justamente en aquellos de quienes ellos mismos
abusaban.
Pero,
esta realidad cambia, en la misma persona de Jesús que cómo médico de las
almas, vino por los enfermos. De allí su
encuentro con Mateo y a través de éste al resto del grupo de los
recaudadores. A todos les anunció el
reino, sólo a Mateo, lo incluye en su grupo de discípulos más cercanos. “Yo
quiero misericordia y no sacrificios” nos
dice Jesús, esta es la nueva actitud que debemos tener los discípulos del
Señor, vivir la misericordia para con todos, a la manera de Dios.
Cuanto
nos falta la misericordia para cambiar nuestra realidad y la realidad de los
demás. Pidamos a Dios las gracias y las
fuerzas necesarias para que cambiemos la manera de ver y tratar a los demás.
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