MARTES, 3
de Julio de 2018
Fiesta
de Santo Tomás, Apóstol
Lecturas del Día: Am 3, 1-8. 4, 11-12; Sal 5; Mt 8, 23-27
Hoy, podemos apreciar en esta
fiesta, la prueba viva de Jesús resucitado para la fe frágil de Santo Tomás apóstol. ¿Cuántos de nosotros aún hoy quisiéramos
experimentar y palpar con nuestras manos y apreciar con nuestros ojos en carne
y hueso, a Jesús resucitado?
Y podemos pasar años en la
Iglesia, y nunca haberle visto actuar en la vida de los demás, menos en la vida
propia. ¿Cuántos Tomás llenan hoy
nuestros templos? Y por tanto, no experimentan el cambio en sus vidas, no
sienten ese gozo del resucitado y por ello la alegría que invade todos los
espacios y todas las realidades.
Más allá de eso, Jesús alaba la
fe de aquellos que sin necesidad de verle o tocarle a él, lo reconocen en los
demás y particularmente, en el Sacramento del Altar, la Hostia Sagrada. “dichosos los que creen sin haber visto”
Jn 20, 29b.
Pero así mismo, el apóstol San
Pablo, en su carta a los efesios, nos regala hermosas y alentadoras palabras, a
“los que creen sin haber visto” ya no
son ni extranjeros ni forasteros, ni huéspedes, ni recién llegados, ni
migrantes, ni advenedizos, ni extraños, nada parecido: “son conciudadanos de los santos y pertenecen a la familia de Dios”
Ef 2, 19b.
Indicando todo ello, que somos
de la familia de los santos, miembros de ése pueblo a quien Dios llama que
seamos santos como él es Santo.
Mostrándonos, que la alegría de la salvación está en escuchar y creer en
las palabras de Jesús, convertirnos, bautizarnos y vivir como conviene a los
santos como testigos de su amor.
Hoy, somos invitados a
redescubrir el sentido de nuestra vocación y llamamiento a la Santidad, que
dejemos de vivir como quien no tiene esperanza, que al contrario, quien tiene
esperanza vive de la fe y de la alegría de Jesús Resucitado, sobre quien se va
levantando día a día, el templo santo de Dios, y del cual somos piedras vivas
que dan visibilidad a esa estructura santa que se apoya en el cimiento de los
apóstoles (nuevo testamento) y los profetas (antiguo testamento).
¿Cómo es mi vida a la luz de
Jesucristo resucitado? ¿Mi vida permea esperanza a todos los que giran en torno
de mí? ¿Cómo se va desarrollando mi vida de santidad? ¿Sigo dudando o soy
creyente firme?
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