L13082018

LUNES, 13 de Agosto de 2018
Santos Ponciano, papa e Hipólito, presbítero, mártires
Ez 1, 2-5. 24-28; Mt 17, 22-27

LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
La gloria del Señor se manifestó en forma visible
Del libro del profeta Ezequiel: 1, 2-5.24-28
El día cinco del mes cuarto (era el año quinto de la deportación del rey Joaquín), me fue dirigida la palabra del Señor a mí, Ezequiel, sacerdote, hijo de Buzí, en el país de los caldeos, a orillas del río Kebar, y fui arrebatado en éxtasis.
Vi venir del norte un viento huracanado, una gran nube rodeada de resplandores y relámpagos, y en su centro, algo parecido al brillo del ámbar. En medio aparecían cuatro seres vivientes, que tenían forma humana. Oí el ruido de sus alas cuando se movían: era como el estruendo de un río caudaloso, como el trueno del Altísimo, como la gritería de una multitud o como el estruendo de un ejército en batalla. Cuando se detenían, plegaban sus alas.
Encima de la plataforma había una especie de zafiro en forma de trono y de esta especie de trono sobresalía una figura, que parecía un hombre. Vi luego una luz, como brillo de ámbar, como un fuego que envolvía al hombre, desde la cintura para arriba; desde la cintura para abajo, vi también algo como fuego, que difundía su resplandor, parecido al del arcoíris que se ve en las nubes, cuando llueve. Tal era la apariencia visible de la gloria del Señor. Cuando yo la vi, caí rostro en tierra. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.

SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 148, 1-2. 11-12. 13. 14
R/. El cielo y la tierra están llenos de tu gloria.
Alaben al Señor en las alturas, alábenlo en el cielo, que alaben al Señor todos sus ángeles, celestiales ejércitos. R/.
Reyes y pueblos todos de la tierra, gobernantes y jueces de este mundo; hombres, mujeres, jóvenes y ancianos, alaben al Señor y denle culto. R/.
El nombre del Señor alaben todos, pues su nombre es excelso; su gloria sobrepasa cielo y tierra, y ha hecho fuerte a su pueblo. R/.
Que alaben al Señor todos sus fieles, los hijos de Israel, el pueblo que ha gozado siempre de familiaridad con él. R/.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. 2 Ts 2. 14
R/. Aleluya, aleluya.
Dios nos ha llamado, por medio del Evangelio, a participar de la gloria de nuestro Señor Jesucristo. R/.

EVANGELIO
Lo van a matar, pero al tercer día va a resucitar - Los hijos están exentos de impuestos.
Del santo Evangelio según san Mateo: 17, 22-27
En aquel tiempo, se hallaba Jesús con sus discípulos en Galilea y les dijo: "El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo van a matar, pero al tercer día va a resucitar". Al oír esto, los discípulos se llenaron de tristeza.
Cuando llegaron a Cafarnaúm, se acercaron a Pedro los recaudadores del impuesto para el templo y le dijeron: "¿Acaso tu maestro no paga el impuesto?". Él les respondió: "Sí lo paga".
Al entrar Pedro en la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: "¿Qué te parece, Simón? ¿A quiénes les cobran impuestos los reyes de la tierra, a los hijos o a los extraños?". Pedro le respondió: "A los extraños". Entonces Jesús le dijo: "Por lo tanto, los hijos están exentos. Pero para no darles motivo de escándalo, ve al lago y echa el anzuelo, saca el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda. Tómala y paga por mí y por ti". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

*REFLEXIÓN DEL DÍA*

En éste día, Jesús, nos invita a reconocerle como el Hijo único de Dios, manifestado en forma de hombre por su encarnación.  Este Hijo, que viene de parte del Padre Dios, es a quien tratan como un extraño en su propio casa, en su lugar de culto.  A quien cuestionan por no pagar el impuesto.

Jesús, demuestra una vez más la ceguera que envuelve a los hijos de Israel, presentado hoy por los recaudadores de impuestos para el templo.  En contraposición, vemos la actitud contemplativa del profeta Ezequiel, que en las cercanías del río Kebar, pudo ver, escuchar y sentir, como la presencia de Dios eterno, se le revela por los signos de la naturaleza.  Cuando tenemos el espíritu en apertura al Dios trascendente, podemos verle y reconocerle en todos los lugares y momentos de nuestra existencia.

Ezequiel tuvo esa visión del cielo, pudo ver como la gloria envolvía el trono de Dios, como la maravilla del arcoíris salía de la presencia de Dios, como los elementos, fuego, brisa, agua, arcoíris, luz, angeles bailaban en torno a Dios.  Pudo verle, pudo escucharle.  Pero esto lo logro, primeramente, por pura gracia de Dios, y en segundo lugar, por el silencio interior, para escuchar y ver a Dios.  Cuánto nos falta hacer este silencio.

Más sin embargo, Jesús, Hijo de Dios, para no incomodar más de lo de costumbre, pide a Simón Pedro, que vaya a pescar.  “el primer pez que pique, ábrele la boca y encontrarás una moneda. Tómala y paga por mí y por ti” (Mt 17,27) y así lo hizo, la naturaleza coopera con Dios, de formas que no podemos entender.  Pero es así, Dios es Dios, muy a pesar de nuestras limitaciones humanas, Dios quiere seguir revelándose en nuestras vidas.  Pongamos por tanto a Dios, en el centro de nuestras vidas y podremos verlo en todos los momentos y situaciones de nuestra existencia.

Pídamos a Dios la gracia de contemplarle y amarle.

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