SÁBADO, 11 DE AGOSTO DE 2018
Santa Clara, virgen MR.
Hab 1, 12-2, 4; Mt 17, 4-20
LITURGIA DE LA PALABRA
PRIMERA LECTURA
El justo vivirá por su fe.
Del libro del profeta Habacuc: 1,12-2, 4
¿No eres tú, Señor, desde siempre, mi
santo Dios, que no muere? Tú, Señor, has escogido al pueblo caldeo para hacer
justicia y lo has establecido para castigar.
Tus ojos son demasiado puros para soportar el mal, no puedes ver la opresión. ¿Por qué miras en silencio a los traidores y callas cuando el malvado devora al justo?
Tú tratas a los hombres como a los reptiles, que no tienen dueño, como a los peces del mar: el pueblo caldeo los pesca con anzuelo, los atrae a su red, los va amontonando y luego ríe satisfecho. Después ofrece sacrificios a su anzuelo e incienso a su red, porque le dieron rica presa y comida sustanciosa.
¿Y vas a permitir que siga llenando sus redes y matando naciones sin piedad? En mi puesto de guardia me pondré, me apostaré en la muralla para ver qué me dice el Señor y qué responde a mi reclamación.
El Señor me respondió y me dijo: "Escribe la visión que te he manifestado, ponla clara en tablillas para que se pueda leer de corrido. Es todavía una visión de algo lejano, pero que viene corriendo y no fallará; si se tarda, espéralo, pues llegará sin falta. El malvado sucumbirá sin remedio; el justo, en cambio, vivirá por su fe". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
Tus ojos son demasiado puros para soportar el mal, no puedes ver la opresión. ¿Por qué miras en silencio a los traidores y callas cuando el malvado devora al justo?
Tú tratas a los hombres como a los reptiles, que no tienen dueño, como a los peces del mar: el pueblo caldeo los pesca con anzuelo, los atrae a su red, los va amontonando y luego ríe satisfecho. Después ofrece sacrificios a su anzuelo e incienso a su red, porque le dieron rica presa y comida sustanciosa.
¿Y vas a permitir que siga llenando sus redes y matando naciones sin piedad? En mi puesto de guardia me pondré, me apostaré en la muralla para ver qué me dice el Señor y qué responde a mi reclamación.
El Señor me respondió y me dijo: "Escribe la visión que te he manifestado, ponla clara en tablillas para que se pueda leer de corrido. Es todavía una visión de algo lejano, pero que viene corriendo y no fallará; si se tarda, espéralo, pues llegará sin falta. El malvado sucumbirá sin remedio; el justo, en cambio, vivirá por su fe". Palabra de Dios. Te alabamos, Señor.
SALMO RESPONSORIAL
Del salmo 9, 8-9. 10-11. 12-13.
Del salmo 9, 8-9. 10-11. 12-13.
R/. El Señor no abandona al que lo busca.
El Señor reina eternamente, tiene
establecido un tribunal para juzgar, juzga al orbe con justicia y rige a las
naciones con rectitud. R/.
El Señor es refugio del oprimido, su refugio en los momentos de peligro. Que confíen en ti los que te conocen, porque tú, Señor, no abandonas a los que te buscan. R/.
Tóquenle música al Señor, que reina en Sión, cuenten sus maravillas a los pueblos, porque el Señor pide cuentas de la vida y no olvida los gritos de los oprimidos. R/.
El Señor es refugio del oprimido, su refugio en los momentos de peligro. Que confíen en ti los que te conocen, porque tú, Señor, no abandonas a los que te buscan. R/.
Tóquenle música al Señor, que reina en Sión, cuenten sus maravillas a los pueblos, porque el Señor pide cuentas de la vida y no olvida los gritos de los oprimidos. R/.
ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO Cfr. 2 Tim 1, 13
R/. Aleluya, aleluya.
R/. Aleluya, aleluya.
Jesucristo, nuestro Salvador, ha
vencido la muerte y ha hecho resplandecer la vida por medio del
Evangelio. R/.
EVANGELIO
Si ustedes tienen fe, nada les será imposible.
Del santo Evangelio según san Mateo: 17, 14-20
En aquel tiempo, al llegar Jesús a
donde estaba la multitud, se le acercó un hombre, que se puso de rodillas y le
dijo: "Señor, ten compasión de mi hijo. Le dan ataques terribles. Unas
veces se cae en la lumbre y otras muchas, en el agua. Se lo traje a tus
discípulos, pero no han podido curarlo".
Entonces Jesús exclamó: "¿Hasta cuándo estaré con esta gente incrédula y perversa? ¿Hasta cuándo tendré que aguantarla? Tráiganme aquí al muchacho". Jesús ordenó al demonio que saliera del muchacho, y desde ese momento éste quedó sano.
Después, al quedarse solos con Jesús, los discípulos le preguntaron: "¿Por qué nosotros no pudimos echar fuera a ese demonio?". Les respondió Jesús: "Porque les falta fe. Pues yo les aseguro que si ustedes tuvieran fe al menos del tamaño de una semilla de mostaza, podrían decirle a ese monte: 'Trasládate de aquí para allá', y el monte se trasladaría. Entonces nada sería imposible para ustedes". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
Entonces Jesús exclamó: "¿Hasta cuándo estaré con esta gente incrédula y perversa? ¿Hasta cuándo tendré que aguantarla? Tráiganme aquí al muchacho". Jesús ordenó al demonio que saliera del muchacho, y desde ese momento éste quedó sano.
Después, al quedarse solos con Jesús, los discípulos le preguntaron: "¿Por qué nosotros no pudimos echar fuera a ese demonio?". Les respondió Jesús: "Porque les falta fe. Pues yo les aseguro que si ustedes tuvieran fe al menos del tamaño de una semilla de mostaza, podrían decirle a ese monte: 'Trasládate de aquí para allá', y el monte se trasladaría. Entonces nada sería imposible para ustedes". Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
*REFLEXIÓN DEL DÍA*
“El
malvado sucumbirá sin remedio; el justo, en cambio, vivirá por su fe” (Hab
2,4) cuando se pierde el norte, el sentido de la vida, cuando alejamos nuestra
mirada del rostro de Dios, indudablemente, terminamos extraviándonos,
“viviendo” el sin sentido y los sin sabores de la vida misma.
Una vida vacía experimenta quien
además de alejar su mirada de la mirada de Dios, aleja poco a poco, su corazón
del amor de Dios. En éste vacío entra el
mal. La maldad empieza a hacerse
presente, perdemos la confianza en el otro, y finalmente miramos a los demás
como extraños de quienes hay que aprovecharse, o exterminarlo si eso contribuye
con los propios planes egoístas.
El pueblo de Israel, experimentó esta
desgracia, su vacío lo fue llenando con otros dioses, que le alejaron de Yahvé
Dios verdadero, y Dios finalmente los dejó a su propia suerte, permitiendo que
pueblos paganos los exterminasen, que unos impíos exterminasen a los malvados
que abandonaron a Dios, que fueron infieles.
Aún ante esta realidad, Dios nunca cierra las puertas de la fe, para
quienes quieren buscarle sinceramente con fidelidad.
La queja del profeta Habacuc que
hemos escuchado, dirigida a Yahvé Dios, toca esas puertas de la fe, que el
Padre Dios, quiere que el hombre toque con confianza, con piedad, con devoción
y sobretodo con esperanzas. Son las
mismas puertas de la fe que toca el hombre sin nombre, que menciona hoy el
evangelio. Este hombre, no habiendo
encontrado lo que buscaba en los discípulos del Señor, motivado a la débil fe
de los discípulos, intensifica el nivel de tu petición, persevera y se dirige
directamente ante Jesús, ante el Rostro de Dios, toca insistentemente, y Dios
le oye.
Cuando dejamos de vernos a nosotros
mismos, y empezamos a buscar a Dios en el otro, para llegar al verdadero Dios,
experimentamos la conversión, el cambio de vida, dirigimos finalmente nuestra
mirada a Dios, que mira más allá de nuestras infidelidades y maldades, y nos
mira en nuestro ser creatura. Dios desea
nuestra salvación, él quiere nuestra felicidad, y él sabe, que sólo estos
deseos pueden ser colmados en él.
Dios da plenitud a nuestras vidas. Y
por las puertas de la fe, experimentamos esa plenitud. Y es que “el
justo, vivirá por su fe”, y esa fe nos llevará a ser gratos a Dios, para
que él nos siga mirando, nos siga escuchando, nos siga protegiendo.
Hoy, el evangelio, nos cuestiona a
nosotros, como a los mismos discípulos del Señor, a veces, no avanzamos, no
conseguimos lo que pedimos “Porque les falta fe. Pues yo les aseguro que si ustedes tuvieran
fe al menos del tamaño de una semilla de mostaza, podrían decirle a ese monte:
'Trasládate de aquí para allá', y el monte se trasladaría. Entonces nada sería
imposible para ustedes” (Mt. 17, 19-20)
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